Iluviación de arcilla

La iluviación de arcilla es el proceso que más ampliamente ha sido considerado en los estudios micromorfológicos y es por ello por lo que lo vamos a tratar más detenidamente

 

El proceso de iluviación de arcilla representa la migración mecánica de la arcilla de los horizontes superficiales a los horizontes profundos del perfil. El agua de las precipitaciones atmosféricas moviliza a la arcilla de los horizontes superiores y las suspensiones se infiltran por el suelo a través de los macroporos. Al alcanzar estas suspensiones los horizontes profundos en los que el suelo se encuentra seco, el agua de las suspensiones es succionada por los microporos de las zonas circundantes y se forman unas finas películas de arcilla con sus partículas dispuestas paralelamente entre si y a su vez paralelas a las paredes de los poros. Estas películas que recubren las paredes de los macroporos se denominan clay-skins, o revestimientos o cútanes de arcilla (clay coatings), o arcilanes.

De igual manera, al llegar las suspensiones a los agregados, al entrar el agua hacia el interior de los agregados edáficos va depositando sobre la superficie de estos a las partículas de arcilla, formando también arcilanes de iluviación que recubren los agregados.

El estudio del suelo en el microscopio (micromorfología) constituye, a nuestra manera de ver, la técnica más eficaz para el reconocimiento de la arcilla iluvial, pues en lámina delgada es donde los revestimientos de arcilla muestran el conjunto de sus características, y tras un detenido estudio de su naturaleza, morfología, localización y contextura, es generalmente posible diferenciarlos de los cútanes de arcilla otro tipo de origen, como son los de presión.

 

Reconocimiento de la arcilla iluvial

Las acumulaciones de arcilla iluvial se caracterizan por presentar unas características propias, tanto en lo referente a sus propiedades ópticas como en el modo de distribución en el suelo.

Propiedades ópticas de los revestimientos de arcilla iluvial

Con sólo el polarizador. Aunque por sí mismas son incoloras, las masas arcillosas se presentan, generalmente, de colores amarillentos, debido al Fe+++ que incorporan.

Cuando el contenido en Fe es muy alto sus colores son rojizos.

Solamente en suelos hidromorfos (sin incorporar Fe+++, o saturadas con Fe++) se presentan con colores grisáceos.

Polarizador y analizador. Con polarizador y analizador cruzados las masas arcillosas no deberían mostrar anisotropía, apareciendo de colores negros o gris oscuro, pues aunque se trata de cristales anisótropos, debido a su pequeño tamaño, la birrefringencia que producen es mínima. Por otra parte, como el espesor de una preparación microscopica es de unas 30 micras, la luz al atravesar una masa arcillosa pasará a través de muchas partículas y al estar estas orientadas al azar los desfases introducidos por cada cristalito se irán compensado, anulándose finalmente los efectos ópticos.

Debido a su hábito laminar, las partículas de arcilla tienden a orientarse paralelamente. El resultado es que al atravesarlas la luz polarizada, los fenómenos ópticos de cada partícula individual se suman a los de las partículas vecinas, comportándose el dominio arcilloso orientado como si se tratara de un único cristal, mostrando propiedades ópticas distintivas: color de interferencia,

fenómenos de extinción

continuidad óptica, etc., que permiten hacer interpretaciones acerca del ambiente en el cual la partículas se han distribuido, así como la forma de acumularse.

El modelo de extinción es una medida del grado de orientación:

buena orientación

mala orientación

 

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