Como la edafización actúa desde la superficie y va perdiendo su intensidad
conforme profundizamos en el suelo, el material se altera de un
modo diferencial y como resultado de la actuación de estos procesos de meteorización
se pasa de un material homogéneo o uniforme, como es la roca,
a un material heterogéneo, estratificado en capas con diferentes propiedades
como es el suelo; es decir, se produce la horizonación del material. Y es
precisamente esta característica, representada por la variación regular de
las propiedades y constituyentes del suelo en función de la profundidad,
la característica más representativa de los suelos, rasgo que los diferencia
claramente de las rocas.
A estas capas se les denomina horizontes y su superposición constituye el perfil del suelo. El perfil lo obsevamos al realizar un corte vertical del suelo. Los horizontes constituyen las unidades para el estudio y para la clasificación de los suelos.
